jueves, 29 de septiembre de 2011

Ayer y hoy (31)


31

No creo en las casualidades. Las casualidades no existen y si existen no es posible que todas vayan a sucederme a mi. Pero... a dónde va, este taxista me lleva a otro lugar y no entiendo por qué.

- ¡Oiga!, por favor, ¿a dónde me lleva?
- A su casa, ¡entiendes! usted me ha dado ¡entiendes! la dirección de su casa.
- ¿A mi casa? Pero si voy al Hospital Central. Además, ¿cómo sabe usted dónde vivo?
- La recogí esta mañana ¡entiendes! en el portal de su casa ¡entiendes! y la llevé a su trabajo ¡entiendes! ¿no lo recuerda? ¡entiendes!
- Sí, recuerdo que esta mañana usted me llevo de un lugar a otro, pero lo que le pregunto es ¿por qué sabe usted que ese portal era el portal de mi casa y que el lugar al que me dejó era mi trabajo?
- Lo supuse ¡entiendes!
- De la vuelta, por favor, de la vuelta, tengo que ir urgentemente al Hospital Central.
- Antes de eso, ¡entiendes!, necesito, ¡entiendes!, que me haga un favor, ¡entiendes!
- ¿Cómo dice?
- Las casualidades, ¡entiendes!, no existen, ¡entiendes!, hay una persona, ¡entiendes!, que necesita ¡entiendes!, hablar con usted, ¡entiendes! Usted pidió un taxi, ¡entiendes!, y yo la estaba esperando ¡entiendes!, desde hace varias horas, ¡entiendes!
- Pare el taxi, por favor, pare el taxi. Quiero bajarme ahora mismo.
- Ya estamos llegando, ¡entiendes!, sólo será un minuto, ¡entiendes!
- No tengo un minuto, no tengo tiempo para nada. Me está asustando, ¿es esto un secuestro? Pare, ¡por favor!, pare, me quiero bajar. Es que no me oye.
- Hemos llegado. ¡entiendes!, ahí está, ¡entiendes!
- ¿Quién está ahí?
- Una persona ¡entiendes! que quiere ¡entiendes! hablar con usted ¡entiendes! un minuto, ¡entiendes!
- Yo no quiero hablar con nadie, yo quiero ir al Hospital Central. Déjeme bajar del taxi. Le denunciaré

¡Mierda!, no puede ser, otra vez no. Tengo que salir de aquí, como sea, escapar.

- Señorita, ¡entiendes! ya hemos llegado. ¡entiendes!, ésta es mi madre ¡entiendes! Hable con ella ¡entiendes!, ¡por favor! ¡entiendes!
- ¿Su madre?
- Sube, mamá, ¡entiendes!, ella hablará contigo ¡entiendes!, como tú querías ¡entiendes! Ahora vamos ¡entiendes!, al Hospital Central, ¡entiendes!, no se preocupe, ¡entiendes!
- Pero...
- Hola señorita, mi hijo (este) me ha dicho que usted conoce a mi hijo (el otro).
- Yo, no, su hijo no me entendió bien. Yo no conozco a su hijo.
- Bueno tal vez no le conoce, pero le ha visto ¿no? Mi hijo (éste) me dijo que usted había visto a una persona que tenía su mismo tic. Sólo puede ser mi otro hijo.
- Yo, en realidad, no lo he visto, lo soñé.
- ¿Lo soñó? Yo creo que usted no me está diciendo la verdad. Por favor señorita, llevo meses buscando a mi hijo, no duermo, no como, estoy enferma desde que se marchó.
- Lo siento mucho, señora, de verdad, pero no le puedo ayudar.
- Haga memoria, mire ésta es su foto.
- ¡Dios mío!

2 comentarios:

  1. Aquí estamos al píe del cañón.
    Besos.

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  2. Gracias Luis, muchas gracias. Me alegra verte. Versos y besos

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